Conoce un poquito acerca de mí

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Me encuentro cursando mi 4to año de doctorado en Psicología Clínica. Actualmente vivo en la ciudad de Juana Díaz, Puerto Rico, aunque soy Ponceña de corazón...

01 julio 2010

REPUDIO ANTE ATAQUE INCONSTITUCIONAL

REPUDIO ANTE ATAQUE INCONSTITUCIONAL 

En las últimas horas se ha estado ventilando en los medios noticiosos todo lo ocurrido ayer miércoles, 30 de junio de 2010 en el Capitolio. Se han escuchado y leído los argumentos tanto de los manifestantes cómo de los líderes del País para cuestionar o justificar sus acciones. Es también lamentable que esto se convierta en una “batalla” partidista donde se escucha decir de varios políticos que todo lo acontecido es motivado por agendas de otros partidos. Acción que desvirtúa y quita la atención del problema principal. Lo observado a través de los videos desmiente las descaradas declaraciones del Superintendente de la Policía y de los líderes políticos que han defendido lo ocurrido en el Capitolio. En las imágenes captadas en vivo se vio jóvenes y adultos, no sólo estudiantes, ejerciendo su derecho a protestar. Derecho avalado y defendido en la Constitución de nuestro País. Se vio la actitud retante y de poder de la Policía de Puerto Rico, representada allí, quien rompió la línea de piquete a la fuerza alegando que ellos tienen el deber de ejercer la ley y el orden. 

Pregunto, ¿qué ley? ¿qué orden? Porque quien rompió la ley fueron ellos. Los manifestantes estaban ejerciendo su derecho a la libre expresión y lo estaban haciendo en orden. Por lo que se pudo apreciar, quien rompió el orden fue la Policía, estos fueron quienes con sus macanas y gas pimienta agredieron a un grupo de ciudadanos desarmados. En ningún momento se observa en los visuales de la prensa de todo el País jóvenes enmascarados, ni jóvenes armados con piedras, ni vandalizando ningún vehículo. Lo que sí se observó fue a un grupo de ciudadanos jóvenes y adultos defenderse ante los atropellos, los golpes a mal salva y las agresiones físicas y morales de quienes se hacen llamar defensores de la seguridad. ¿Con qué se defendieron? Con lo que tenían a la mano, botellas de plástico y zafacones huecos. Los policías no supieron canalizar la situación de tensión y explotaron como animales irracionales llenos de violencia y maldad. 

Aquí tratan de desviar la situación haciendo alegaciones fantasiosas de estudiantes socialistas que quieren paralizar a Puerto Rico. Pero la realidad es, que lo que propició la concentración de ciudadanos a protestar fue la determinación completamente inconstitucional de prohibirle la entrada al público y a los fotoperiodistas a lo que se celebraba en el Hemiciclo. Acto que va en contra de lo que estipula nuestra Constitución. Es decir, la prohibición a la libertad de expresión, a la libertad de prensa y de la información. He leído de personas que cuestionan la protesta alegando que si este fuera otro País a los manifestantes los hubieran asesinado o arrestado. Pero mi gente no estamos en otro País, estamos en Puerto Rico, un País democrático que tiene el derecho a la libre expresión. 

Esto no se trata de libertinaje como expresan muchos ignorantes de la ley, se llama defensa legítima a nuestra libertad como pueblo, hacer lo que se debe. Tampoco es irse por encima de la ley y de los procedimientos como dice el Superintendente de la Policía sobre los manifestantes. Al contrario, se trata precisamente de protestar y de defender que no se violente dicha ley. Como dijo Charles Evans Hughes: “A pesar de tener la democracia su organización y control, su fuerza vital radica en la libertad del individuo”. Si nosotros como ciudadanos no tenemos la libertad que demanda la democracia, entonces no hay democracia, ni organización, ni control. Julio Martí lo expresó claramente al decir: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía....Un hombre que obedece a un mal gobierno, no es un hombre honrado”. Puerto Rico, tenemos que mantener nuestra dignidad. 

CONSEJERA 

09 agosto 2009

Encuentro


Porque cuando miré al horizonte,
anhelante de lo desconocido,
surgió su figura silente
esbozando una sonrisa espectante,
alegre ante su descubierto tesoro...

Mientras yo, enmudecida por su presencia,
con el corazón galopando desenfrenado
sin poderlo creer me di cuenta
que habia llegado mi inesperado amado...


CONSEJERA

26 marzo 2009

El desvarío de emociones



El desvarío de emociones

Quien me entiende en un cosmos de locura y desenfreno.
Donde me encuentro dando tumbos por la premura,
y tanteando sin ver por las ensoñaciones de mi destino.
Mientras me grita en mi oído la conciencia por mi desventura.

Alzo mí vista al ocaso porque la aurora brillante quema mis ojos,
No obstante, lloro angustiada por la falta de esa luz cegadora.
Me encomiendo a mi desvarío creyendo sentirme exaltada
Cuando mi realidad atormentada me es esquiva a mis cuatro sentidos.

Me presento altiva aparentando valentía,
Riéndome burlona de todo lo que me limita.
Resguardando mi agonía en una urbe de hipocresía
Tratando de respirar aliviada ante la cruel mentira.

Grito, lloro, río y peleo, me muestro alegre, desanimada, herida y aclamada
Enamorada, odiando, queriendo y vengándome
De mi infortunio ridículo y desesperante.
Ahogándome en un océano de aguas bravas y mansas que me sobresaltan.

¡Vete ya, tortura maltratante y degollante!
Porque me hundes en el piélago de mi desesperanza
Y no logro asir venturada el balancín que me refrene
En mi descenso desbocado hacia mi rebuznada revancha.

Calla tus elocuencias hediondas perfumadas de falacias
Que solo exhalaron la ponzoña que debilita la carne
Y que aumenta implacable la voluptuosidad y la lascivia.
Para que cuando delirante mi ser se halle toda duda sea inapelable.

Ahora me río en mi desdicha, optimista ante mi mañana,
Expectante para no perder de vista tu caída acelerada
pues verás con ojos ciegos y con alma desangrada tu ruina
en un desvarío de emociones que te dejarán sumido en la locura.


Consejera

05 febrero 2009

El Buscón

Camino por el sendero inverosímil del absurdo
Tratando de asir anhelante la letanía cantada, el amor...
Que ridiculez la mía, por encaminarme en picada
a un destino de hipocresía que sólo me ofrece dolor.

Ja, quien dijo que sólo los poetas seducen con palabras?
si hasta un ignaro adorna sus labios pregonando en susurros silenciosos
el veneno que corroe el alma soñadora
para estremecer en su regazo a la más tonta ilusión….

Porqué esgrimir la espada cortante y filosa de la facundia
Que alucina al pensamiento y desvaría la razón
Quien seduce con aliento perfumado a su venida
No obstante, destruye sin piedad el corazón.

Ay de mí que he prestado oído al balbuciente tramoyista
Quien sondea mi senda pasada
y va Inventando afectos no sentidos
Tratando de hallar la sima exangüe por la cual entrar y minar mi resolución


Consejera (HNS)

04 febrero 2009

Angustia

¿Quién ha escuchado el susurro del silencio
o ha podido percibir el toque de un fantasma?
¿Cuántos en su mente divagante y con el corazón hecho cantos
alcanzaron la respuesta de un charlatán que no habla?

Maldito... maldito el abismo que me acorrala,
que no me permite afirmarme...
Siento la caída de mi ensueño envuelto en un mar de pesares...

¿Quién? ¿Quién ha de salvar mi angustiado espíritu perdido en una maraña de desengaños?

Cuando creo que podré salvarme, que tal vez la felicidad me alcance,
sólo encuentro otro quebrando que me hiere,
que me estremece hasta sangrar mi alma...
Consejera (HNS)

26 enero 2006

Víctima de Violencia Doméstica que Renace


Carta dirigida a una persona que ya no forma parte de mi vida…


Víctima de Violencia Doméstica que Renace


Hola:
¿Cómo estás? Espero que cuando leas esta carta te encuentres bien. Son muchos los años que no formas parte de mi vida. Es increíble, pero al comienzo de nuestra relación pensé que jamás podría alejarme de ti. Tú eras para mí mi vida, mi amor, mi todo. Por eso me fui por encima de todo y de todos, comprometiendo mi dignidad para estar contigo y convertirme en tu esposa. Aunque los recuerdos de esos años ya están borrosos en mi memoria no he olvidado del todo. Aún recuerdo la ilusión de convertir mi sueño en realidad, estar con el hombre de “mi vida”. ¡Que muchas ilusiones albergaba mi corazón ese día que juré ante Dios respetarte y honrarte! Vaya, si pensé: “nos amamos tanto que nada nos podrá separar”. No entendía como había tantas personas que no aprobaban nuestra unión. Me parecía ridículo que nadie pudiera advertir las virtudes que yo veía en ti. Tú eras perfecto ante mis ojos inocentes y enamorados. Inocentes… sí, porque tú fuiste mi primer novio, amor y hombre. Ahora me sorprende lo crédula que fui. No pasaron ni dos meses de casados cuando comenzaste a mutilar mis sueños. Primero fue la crítica por lo mal que hacía las cosas, luego la burla por mis aspiraciones; te parecía tan tonta. A los cuatro meses de casados fue la primera bofetada en mi rostro y la angustia en mi corazón. N o había nada que hiciera bien, nada de lo que decía te parecía correcto. Pero eso sí, debía ante todo someterme a ti como buena cristiana. Era irónica mi manera de reaccionar ante tus abusos. La culpable de que me maltrataras con palabras y físicamente era yo. Algo estaba haciendo mal para merecer de ti los castigos, que no solo me producían dolor físico sino una herida en mi interior. ¿Dónde estaba ese hombre amante que había conocido? Ese que decía que me amaba y que ahora solo decía que no servía para nada, pero que si lo dejaba me mataba.
Cielos, me privaste de estudiar, de visitar a mi familia, de ser yo misma. A tu lado fui perdiendo la voluntad de vivir; me sentía inútil, fea, poca cosa y hasta me hiciste creer que Dios no me amaba. ¡Cuántas veces lloré suplicando en secreto el milagro de alejarme de ti! Más no había la más mínima posibilidad de escapar. Siempre te encargabas de hacerme creer que lo lamentaría profundamente si me atrevía a decir o a hacer algo en tu contra. No puedo negar que tus amenazas surtieron efecto por un tiempo. Tiempo que costó mi paz mental, espiritual y física. Tu amor era tan mezquino que por gracia divina mi vientre se hizo estéril a tu semilla y mi pecho se negó a alimentar lo que de seguro solo nacería para sufrir. Aunque para mí era un consuelo el no tener hijos tuyos, no dejaba de ser doloroso el que me dijeras que era tan inútil que ni un bebé podía darte.
Por otro lado, habían momentos en que te tenía tanta pena, habías sufrido tanto en tu vida que yo justificaba tus maltratos. En esos momentos no sabía que más querías de mí; era sincera, amorosa, simpática, bonita… pero con el tiempo esas cualidades que antes de conocerte me identificaban, contigo se fueron desvaneciendo. Ya la sonrisa alegre se fue convirtiendo en una mustia y amargada. La sinceridad fue silenciada por temor a las represalias y el amor fue convirtiéndose en odio. Aunque seguía siendo bonita, al mirarme al espejo solo veía a una mujer deslucida.
Fueron tres años de dolor, de angustia y de temor. En esos años sobresalieron las amenazas de todo tipo, la violencia verbal, física y la restricción de mi libertad. Pero todo ser humano se cansa de que lo pisoteen y llegó un punto en que no me importaron más tus amenazas; tenía que huir de ti. Lo más que recuerdo es que, aunque creía que a Dios ya yo no le importaba, le elevé una oración de súplica y le dije: “Señor, por favor, dame la oportunidad de salir de aquí, te lo ruego, si me quedo aquí me moriré, solo tú puedes ayudarme”. Lo más impresionante de todo es que Dios me dio la oportunidad al día siguiente y no la desaproveché. Recuerdo la llegada de esos tres policías mientras me agredías en la calle. Ellos intervinieron a tiempo y en ese momento comenzó mi recuperación. Fueron días terribles, estar yendo continuamente al tribunal, tú persiguiéndome y amenazando a mi familia con matarnos. Pero, aunque fue difícil ese primer año, fue como un oasis el regresar a mi hogar. Allí me recibieron mis padres llorosos y confortantes, mis tres hermanos que no escatimaron en consolarme y en tratar de hacerme olvidar. Ellos lloraron conmigo y lucharon conmigo. Fue difícil volver a confiar en los demás y en tener confianza en mí misma.
Aunque fue un proceso doloroso, no te guardo rencor. Es natural que uno sienta cierto enojo y se indigne al repasar el pasado, pero aunque lo cuento con lujo de detalles lo hago sin resentimiento. ¿Sabes porqué? Por que aprendí a perdonar. ¿Recuerdas cuando me decías que Dios no me amaba ni me escuchaba? Te equivocaste, si bien mi familia me ayudó a recuperar mi autoestima, me indujo a estudiar y a superarme; en mi corazón solo había odio. Vivía rememorando todo lo que me hiciste sufrir y resentida con Dios por haberme abandonado. Sin embargo, el Señor nunca me abandonó. Diariamente me recordaba las ocasiones en que protegió mi vida de ti. Me sorprendió comprender como su misericordia me acompañaba y me libraba de peligros contra mi vida. Me hizo comprender que nunca me había dejado. Mi corazón estaba tan dolorido que no podía ver las señales que Dios me enviaba de que no estaba sola. Comencé a estudiar su palabra, a dialogar con Él y finalmente le entregué mi dolor, mis heridas y mi odio. Poco a poco el amor de Dios fue inundando mi corazón y mis heridas sin cicatrizar y que de vez en cuando sangraban fueron sanando. Comencé a ver mi pasado de forma diferente y a tener misericordia. Luego de un largo proceso el Señor llenó mi corazón de amor y pude perdonarte.
Te perdono de todo corazón por todo lo que me hiciste. Sé que sufriste mucho y no sé si todavía sigues sufriendo. Pero por mi parte solo le pido a Dios, que me hizo renacer, que toque tu corazón y que sane tus heridas para que puedas ser feliz. Gracias al amor de mi Señor Jesucristo y al cuidado de mis padres y hermanos soy una persona diferente. Con el tiempo volví a hacer amistades, comencé a estudiar un bachillerato y me gradué con un grado honorífico de magna cum laude. También conocí a un hombre maravilloso que me enseñó lo que es el amor, el respeto y el compromiso en la pareja. Ahora estoy casada nuevamente y tengo dos hijos preciosos, porque mi vientre floreció y mi pecho alimentó amorosamente a dos vidas nacidas en el vínculo del amor. Sigo unida a mi familia, a mis padres a quienes les agradezco su paciencia y su voluntad de hacerme feliz. ¡No te imaginas cuanto me han ayudado! También a mis dos hermanas y a mi hermano, que han estado conmigo en todas y que con sus locuras me volvieron a hacer sonreír. Actualmente, estoy terminando mi maestría en Consejería Profesional con la que espero ser agente de ayuda para todo el que lo necesite. Creo que con mis experiencias vividas tengo mucho que ofrecer a los demás.
Bueno, que más puedo decirte… solo espero que te encuentres bien. Espero que medites en lo que te he escrito y que analices tu interior. Saca el tiempo para recorrer tu corazón y ver que heridas del pasado no te dejan ser feliz. Esfuérzate en superar tus traumas y en encontrar la paz contigo mismo. Puedo decirte que si le entregas al Señor todos tus problemas Él te ayudará a resolverlos. Tú no estás solo, porque así como Dios me ama a ti también te ama. Recuerda que su misericordia es para siempre. Tú tienes muchas cosas buenas que dar, no te cohíbas, recuerda que el amor y la voluntad pueden derrumbar muchas murallas.
Ahora me despido, dejo atrás todo lo que pueda aún quedar. Gracias por los buenos momentos y te perdono por los malos. Cuídate mucho. Que Dios te Bendiga.
Hasta siempre,
Haisha Núñez

Dejad que los niños...


Dejad que los niños…

Cuando leo el comienzo de la frase “dejad que los niños…” no puedo evitar recordar que la misma se encuentra en la Biblia. Parece extraño, pero no asocio dicha frase con más ningún otro escrito. Por supuesto, he leído muchos libros que tratan el tema de los niños, de cómo educarlos y de cómo indagar para conocer sus inquietudes, entre otros. Sin embargo, aún no he leído ninguno que le dé tanta importancia al reconocimiento a los niños como narra la Biblia que lo hizo Jesús. Él estaba predicando la Palabra de Dios y muchas personas lo rodeaban. Algunos de ellos le llevaban niños para que Jesús los tocara, pero los discípulos los reprendían y los apartaban. Jesús se indignó al observar cómo excluían a los niños de las bendiciones de Dios. Entonces les dijo: “dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios”. Luego, los tomó en sus brazos y los bendijo. ¡Que hermosa la actitud de nuestro Señor para con los pequeños en edad! En ningún momento los menospreció sino que los exaltó haciéndolos merecedores de sus bendiciones.
Todos nosotros educamos a los niños en temas seculares. De hecho, consideramos sumamente importante que éstos desarrollen conocimientos y destrezas para que puedan desenvolverse eficazmente en la sociedad. Sin embargo, son pocos los esfuerzos que hacemos para que crezcan en el conocimiento de Dios. Pensamos que son muy pequeños o que no tienen la madurez necesaria para entender los misterios de nuestro Creador. Por lo tanto, algunas veces sin darnos cuenta, los excluimos de temas que tienen que ver con la palabra de Dios. Hacemos como hicieron una vez los discípulos, no les permitimos que se acerquen al Señor, puesto que no lo consideramos necesario. Por otro lado, las escrituras señalan que se instruya al niño en el camino de Dios y aún cuando éste fuere viejo no se apartará de Él (Proverbios 22:6). De manera que, es primordial que dejemos que los niños se alleguen a Dios.
Vivimos unos tiempos difíciles donde imperan la maldad, los malos sentimientos y la ignorancia de lo eterno. Cada día el ser humano se tiene que enfrentar con una sociedad hostil que aborrece que se hable de Dios, que ama lo banal y que venera las cosas efímeras. Es triste saber que mientras nuestros niños se educan para “la vida”, en ocasiones se les priva de conocer y de vivir por lo que realmente es importante, que es Dios. No advertimos que mientras más conozcan nuestros niños del amor de Dios, de sus promesas y de sus bondades, éstos serán mejores seres humanos. Cabe destacar, que aprenderán a amar a sus semejantes, a vivir de acuerdo a lo que es santo y a dar lo mejor de sí mismos; de manera que ofrezcan soluciones de paz en un mundo en el que impera la guerra.
Por lo tanto, dejemos que los niños se acerquen a nuestro Señor Jesucristo, que le conozcan y que vivan para él. De esta manera veremos como el éxito los alcanza y todo les sale bien. Porque esas son promesas que nuestro Dios y amado creador nos ha hecho, creamos en Él y Él será por nosotros. Si deseamos que nuestros niños vivan una vida con propósito y que sean felices dejemos que Dios los bendiga y les enseñe de su amor. Así que no les robemos la oportunidad de seguir y de conocer al ÚNICO que los puede encaminar correctamente y con verdad.
Dejemos que los niños… conozcan, respeten, valoren, honren, admiren, sirvan y amen a Dios.

21 enero 2006

Biblioterapia


La Biblioterapia es un tipo de terapia que utilizan los psicólogos y los consejeros profesionales para tratar con sus clientes. La misma consiste en utilizar la lectura de libros como tratamiento curativo de alguna condición emocional. De hecho, a la biblioterapia se le considera como un proceso para el desarrollo personal o como un proceso clínico de cura. (Thiago, 2003). En dicho proceso, los participantes se reúnen en grupos homogéneos donde discuten diferentes temas. Los mismos se llevan a cabo con el propósito de suscitar la unión de sentimientos y de pensamientos en los participantes, de modo que se manifieste la empatía, el autoconocimiento y que éstos logren desenvolverse efectivamente en la sociedad.
Por otro lado, se puede decir que existen dos tipos de biblioterapia, los cuales son: la biblioterapia clínica y la personal. La biblioterapia clínica está destinada a las personas con problemas serios de comportamiento social, y emocional, entre otros. El objetivo principal es lograr que los pacientes modifiquen sus actitudes y su comportamiento, a través de literatura que se relacione con el problema a tratar. También, se encuentra la biblioterapia el desarrollo personal. La misma se define como el apoyo literario personalizado para posibilitar un desarrollo normal y progresivo de la persona que busca ayuda. Puede ser aplicada en carácter preventivo y correctivo. También puede ser usada bajo la forma de tratamiento de grupo (Thiago, 2003).
Por lo tanto, los libros en la biblioterapia se utilizan para influir en el desarrollo y en el enriquecimiento de la personalidad de los participantes. El mismo es un proceso de interacción entre el lector y la literatura. El objetivo principal de éste tipo de terapia es solucionar y/o prevenir los problemas que puedan surgir en la vida real.
De hecho, la biblioterapia no es un tratamiento de nuestros tiempos puesto que, en la Edad Media se leían textos sagrados durante las operaciones a pacientes, no como oraciones sino como terapia. En nuestro siglo, el doctor Victor Frankel inauguró la Feria del Libro de Austria con una conferencia sobre el libro como recurso terapéutico, donde hizo referencia a varias historias en las que un libro pudo cambiar el curso de la vida de muchas:


"La literatura moderna no precisa continuar siendo tan sólo un síntoma más de las neurosis de masas de hoy día. Puede contribuir también a la terapéutica. Los escritores que han atravesado el infierno de la desesperación, que han experimentado la aparente carencia de sentido de la vida, pueden ofrecer su sufrimiento, como un sacrificio, en el altar del género humano. Sus revelaciones ayudarán al lector que sufra idéntico estado, a superar este último"... "Si el escritor no es capaz de inmunizar al lector contra la desesperación, ha de evitar al menos inocularle la desesperación" (Víktor Frankl, Psicoterapia y Humanismo, Ed.Fdo. de Cultura, Bs.Aires, 1984, página 100).


Cabe destacar que así como Victor Frankel, existen muchísimos profesionales que creen que la lectura puede ser utilizada como tratamiento curativo. De hecho, algunos manifiestan verbalmente que se puede llegar a la sanación de alguna enfermedad, sea física o mental, por medio de la lectura pertinente a la situación. Por lo tanto, vamos nosotros a conocer más a fondo lo que es la biblioterapia y cómo ésta opera, para así aplicarla a nuestra vida y al mismo tiempo que la misma nos brinde de sus beneficios.

Referencia:

Biblioterapia: Tiago, F, D. (2003). Una prática para o desenvolvimento personal. En: ETD – Educação Temática Digital, Campinas, SP, v.4, n.2, p.35-47, jun. 2003 [ISSN: 1517-2539]

19 enero 2006

La edad de la Inocencia


El misterio de la inocencia anida en su pureza. La misma es la forma de vida más primorosa. Es esa que se manifiesta en una mirada clara y sin prejuicios, en la carcajada sin malicia ante un hecho tonto. La inocencia, tesoro casi exclusivo de un corazón bondadoso, de un alma que entrega sin pretensiones y que confía apasionadamente. ¿Cuántos recordamos esa etapa en nuestra vida donde veíamos el mundo desde una apariencia de optimismo, de placer y de quimeras? En la que conocer un nuevo amigo, ver un familiar y el presenciar el fulgurar de la naturaleza era un develamiento que nos llenaba de dicha.
Edad venturosa, de sonrisas, juegos, cantos y en algunos casos de sollozo cándido. Un lapso de sueños y aventuras, en las que se anhela alcanzar las estrellas y volar al infinito. ¿Por qué mutilar los sueños? ¿Para qué menoscabar las esperanzas? No lastimes el periodo de la inocencia, ni despedaces la ilusión que la misma conlleva. El dominio de ser realista no es ver la malicia en las cosas, sino las virtudes que enfilan a la paz. Disfruta el candor de un niño, festeja su ingenuidad, alimenta la expectación al futuro y custodia su inocencia.
Sobre todo mira su rostro, faz inocente, de mirada pura y sincera; una sonrisa pícara y que a la vez seduce con su sencillez. ¿Dónde podrás encontrar aquí en la Tierra semblante más sublime y que ostente más amor? No lastimes su rostro con manotazos, ni hieras sus oídos con palabras devastadoras. Tampoco amargues su retozo con estrictas exigencias que no concuerdan con su edad. Detente, observa sus manos, llenas del anhelo fehaciente de fundar, construir y acariciar. ¿Qué esperas de esas manos? No castigues duramente la curiosidad sin maldad de esas manos que tal vez hicieron lo que no debían, enséñale con palabras de sabiduría y oriéntalas hacia lo que es correcto. Mira esos pies pequeños que corren anhelosos ante tu llegada, preparándose para en un futuro emprender su camino a la realización de sus aspiraciones. Encamínalo, pero no coartes su libertad de expresión y de crecer en conocimiento. Deja que continúe siendo inocente, que vea la vida desde una posición de pureza, de honestidad y de sinceridad, cualidades innatas de la inocencia.
Finalmente, trata de ver su interior, esa alma generosa, limpia y sin culpa. Proponte preservar su vida y no mancillarla o quitársela. Porque ciertamente somos testigos diariamente de la muerte del inocente y más triste aún de la pérdida de pequeñas vidas que atraviesan esa gloriosa edad. No lo permitamos, erradiquemos esa enfermedad devastadora que arropa al mundo y salvaguardemos por sobre todo la inocencia en nuestros niños.

15 diciembre 2005

Napoleón Hill


Napoleón Hill fue un hombre extraordinario. Su forma de ver la vida revelaba una fuerza de espíritu que cautivaba a casi cualquier persona que le conocía. La vida para él debía ser vivida en grande, reflejando una alta confianza en las habilidades y potencialidades que cada ser humano posee. Este hombre, buscando la llave que lleva al éxito, entrevistó a varias personas millonarias. A través de los datos obtenidos llegó a la conclusión que para tener éxito, así como para sobresalir en la vida era necesario poseer pensamientos positivos. De hecho, su cita más famosa era: " lo que la mente de hombre puede concebir y puede creer, puede lograr." Hill se destacó por sus ideas acerca del logro personal. Cabe destacar que esta filosofía de vida la fue desarrollando a lo largo de toda su vida. Él daba gracias a Dios por no haber heredado una fortuna de un difunto tío y en una ocasión dijo: “de haber heredado una fortuna no hubiera tenido que luchar para superar el medio de pobreza, ignorancia y superstición en el que me encontraba”.


Con esta mentalidad, Napoleón Hill motivaba a las personas a cambiar su manera de ver las cosas y a luchar para distinguirse en la vida. Él decía que si las personas creían firmemente en que sus metas iban a completarse, esa persona lo lograría. Sin embargo, si los pensamientos eran de fracasos la persona jamás podría salir adelante. Por lo tanto, es importante que cada uno de nosotros comience a creer en sí mismo y a vencer esos temores y complejos que muchas veces nos paralizan. Es tiempo de que dejemos atrás ese modo de pensar pesimista, derrotista y de fracaso. El hecho de que no se haya nacido en una familia adinerada no significa que no podamos superarnos. Cada persona tiene el potencial de progresar, expandirse y de ascender si cree que puede lograrlo. El éxito solo puede ser logrado si nos lo proponemos y creemos que podemos alcanzarlo. Esto no es cuestión de haber nacido en una cuna de oro o de tener “palas” que te ayuden a conseguir lo que quieres. Lo único que se necesita es tesón y la invariable confianza de que nada en la vida es fácil de conseguir pero que tampoco imposible. Tú puedes salir adelante, tú puedes triunfar y avanzar hacia el camino que conduce al éxito; solo cree en ti mismo, en que lo puedes hacer y deposita toda tu vida y confianza en Dios y verás como nada podrá detenerte.


A continuación algunas de las enseñanzas de Napoleón Hill:

Si piensas que estas vencido, lo estas;
si piensas que no te atreverás, no lo harás;
si piensas que te gustaría ganar, pero no puedes,
es casi seguro que no lo lograras.


Si piensas que vas a perder, ya has perdido;
porque en el mundo encontraras
que el éxito comienza con la voluntad;
todo esta en el estado mental.


Muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber su trabajo empezado.


Piensa en grande y tus hechos crecerán,
piensa en pequeño y quedaras atrás,
piensa que puedes y podrás;
todo esta en el estado mental.


Si piensas que estas aventajado, lo estas;
tienes que pensar bien para elevarte,
tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de ganar un premio.


La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre mas fuerte o el más ligero,
porque tarde o temprano, el hombre que gana,
es aquel que cree poder hacerlo.

Napoleón Hill

01 diciembre 2005

Educación + Valores = Carácter

La educación de un individuo es muy importante puesto que vivimos en una sociedad que está en continuo cambio. De hecho, la misma le provee a las personas un conocimiento que les ayuda a entender el mundo en el que vive. También, les orienta y les enseña a cómo actuar en la sociedad. Es decir, la educación los prepara para la vida y les da las herramientas necesarias para que éstos puedan evaluarla y logren transformarla en una mejor. Además, les enseña a comprender qué es la vida, sus ideas y sus valores.
Por otro lado, la educación transmite los conocimientos y los valores acumulados en el proceso histórico de un pueblo, así como le provee al individuo que vea más allá de su herencia. Por lo tanto, le ayuda al ser humano a crear su propia exégesis cultural que no es nada menos que su personalidad. Cabe destacar, que la educación es humanizante y motivadora, puesto que, la misma lleva al individuo por un proceso de descubrimiento, así como le ayuda a modificar las creencias y los valores que definen los vínculos humanos y las instituciones sociales. Al hacer esto, la persona se humaniza y se convierte en un ente social, ya que aprende a vivir en sociedad y a respetar las creencias de los demás.
En la medida en que un individuo se educa se van desarrollando en él valores morales. Dichos valores, van perfeccionando sus reacciones y los hábitos de comportamiento, que ha adquirido durante su vida. Por lo cual, el carácter de un individuo irá deacuerdo con sus creencias, sus virtudes y de lo que ha aprendido.

Ofendemos a Quien Queremos

Actualmente nos encontramos en tiempos de mucho estrés. La vida diaria se ha vuelto un remolino de responsabilidades y de afanes que nos agobian. Por lo cual, solo disponemos de un fugaz período de ocio. Lo primero que hacemos al levantarnos por la mañana es exclamar ¡qué mucho tengo que hacer hoy! Tengo que ir a trabajar, soportar a mi jefe, cuentas que pagar, que si el retraso de la renta de la casa, hay que llevar los niños a la escuela, buscarlos a las 3:00 de la tarde y como si todo esto fuera poco, tengo que atender a mi pareja, entre muchas actividades más.
Tanta carga emocional nos vuelve irritables y cuando menos lo esperamos, ante la más mínima provocación estallamos encolerizados y despotricando con todo el que está a nuestro alrededor. Lamentablemente, casi siempre a la persona que ofendemos es a esa que está a nuestro lado incondicionalmente. Esta persona puede ser nuestra pareja o nuestros hijos que no son culpables de nuestra atosigada manera de vivir. Por supuesto, que procedemos de este modo sin darnos cuenta. Pero, nos hemos detenido a pensar, ¿cómo se sentirá esa persona con la cual nos desquitamos?
Cabe destacar que, cuando nos encontramos atiborrados de trabajo y no sacamos un tiempo para reflexionar, es fácil herir a quien más queremos. A esa persona que es la que siempre está a nuestro lado, a la que adoramos por formar parte de nuestra vida. De hecho, en ocasiones nos envolvemos tanto en nuestro mundo que no advertimos que ese ser querido también necesita ser escuchado y que tal vez se encuentra tan abrumado como nosotros. De manera que, sin darnos cuenta la relegamos y no tenemos en cuenta sus sentimientos, lo que ocasiona que ésta persona se ofenda o que no se sienta apreciada por nosotros.
En tal caso, ¿Por qué actuamos así? Porque creemos que esta persona querida tiene que soportar nuestro carácter. Igualmente, juzgamos que ésta debe apoyarnos en todo y perdonarnos por esos momentos de descarga emocional. Lo triste del caso es, que a medida que procedemos de esta manera hacemos sentir mal a quien queremos y sin darnos cuenta vamos creando resentimiento en su corazón. Por lo tanto, debemos reflexionar acerca del modo en que actuamos para evitar ofender a quien queremos con nuestras palabras y con nuestras actitudes. En la medida en que meditemos antes de hablar y tengamos conciencia de que debemos manejar nuestro coraje entonces ofenderemos menos a las personas que más queremos en este mundo. Además, de que propiciaremos un ambiente de paz y de amor a nuestro alrededor.

17 noviembre 2005

La Pasión de Servir a los Demás

La Pasión de Servir a los Demás
Una de las virtudes más hermosas que puede poseer un ser humano es la del servicio. Pero, ¿qué es servir? El servir a los demás, según el diccionario de la Real Academia, es obsequiar a alguien o hacer algo en su favor, beneficio o utilidad. Por lo tanto, cada vez que cada uno de nosotros obra en apoyo de otra persona estamos sirviéndola. Muchas veces creemos que el servir es algo etéreo, que solo lo efectúan las personas santas o religiosas. Sin embargo, el servir a los demás no es una acción solo de los devotos, sino de personas que se aman y por lo tanto, pueden amar a los demás.
Aunque día a día nos encontramos con personas que libremente nos sirven hay una cualidad que aún nos falta por desarrollar y esto es la pasión de servir. La pasión de servir es mucho más que el mero servicio. Esto es sentir un apetito o deseo vehemente por ayudar al prójimo. Es que cuando veamos a una persona en necesidad nos detengamos a escucharla, sin prisa y sin
interrupciones. No es ver a un deambulante en la calle y virarle la cara, sino más bien ver de qué manera podemos ayudarlo a salir de esa vida de ruina que lleva.

Hace unas semanas me encontraba en mi auto dirigiéndome hacia mi casa. Me detuve a esperar que la luz del semáforo cambiara y me percaté de un hombre cabizbajo que pedía limosna en la calle. El sujeto tenía un brazo hinchado, lleno de pus y de sangre. La verdad es que era repulsivo mirarlo. Los conductores al verlo subían los cristales de sus vehículos o le rechazaban. Al ver la actitud de las personas me dio mucho dolor en el corazón. ¿Quiénes eran ellas para despreciar a un ser humano enfermo y abatido por la condición de su vida? Pensando en esto, observé como este hombre tropezaba y caía al suelo de cara. Rápidamente uno de los conductores que se encontraba varios autos frente a mí descendió de su vehículo lo ayudó a levantarse. Lo sorprendente de todo es que después le tomó el brazo herido en sus manos, lo verificó y le dijo que no se moviera. En medio del tapón de la tarde el sujeto caminó hacia su auto, sacó un pequeño maletín y en la misma calle le atendió su brazo lastimado. No pude observar que sucedió después, puesto que tuve que seguir mi camino. Más no pude olvidar en días aquel gesto compasivo y de amor de aquel caballero, que sin importar la condición de vida de ese ser humano se detuvo, sacó de su tiempo y sirvió a su prójimo.

El acto de ese hombre para con su semejante enfermo fue una gran lección para mí sobre lo que es la pasión, el deseo, el amor de socorrer y de ayudar a otra persona. De hecho, en ese momento recordé las palabras dichas por nuestro Señor Jesucristo a sus discípulos, que el que haga el bien a sus semejantes a Él se lo hará. Por lo tanto, vamos a detenernos en el camino y a mirar a nuestro alrededor, busquemos a esas personas que necesitan de nosotros y tratemos de
ayudarlas. Tengamos en cuenta que todos somos humanos y que existen seres humanos que anhelan ser escuchados, atendidos y amados. Vamos a servir a los demás con pasión, empeño y sinceramente cómo lo hizo aquel señor por aquel deambulante y como lo hizo nuestro Señor Jesucristo, que sin merecerlo nosotros, murió por ti y por mí. ¡Qué pasión más maravillosa!

Sigamos su ejemplo.

15 noviembre 2005

Quien fue Arístides Chavier Arévalo
Arístides Chavier Arévalo

Lo primero que se me presentó en la mente al escuchar el nombre de Arístides Chavier Arévalo fue el residencial público ubicado en la ciudad señorial de Ponce. Pero, ¿quién fue este hombre? ¿Porqué un local de vivienda pública, así como diferentes calles en pueblos de Puerto Rico tienen su nombre? Esta pregunta nos las podemos hacer cientos de puertorriqueños. La verdad es que la población general conoce muy poco acerca de este hombre. Incluso, en la escuela cuando se enseña a los hombres ilustres de Puerto Rico no se abarca el tema con profundidad.
Cabe señalar, que si nos diéramos a la tarea de buscar información biográfica sobre Arístides Chavier, el proceso nos llevaría tiempo puesto que, lo publicado sobre él es sumamente escaso. Sin embargo, nunca es tarde para remediar ese error y conocer y valorar la aportación de este gran ponceño. Arístides Chavier fue un hombre que trascendió fronteras y puso el nombre de Puerto Rico en alto. Él nació en la ciudad de Ponce en el año 1867. De pequeño siempre le llamó la atención la música por lo que cursó estudios musicales en la ciudad de Nueva York y en París.
Chavier se destacó como pianista, maestro de música y crítico musical. También, fue un compositor prolífico que escribió Danzas, así como música de compartimiento. La crítica de Nueva York recibió sus conciertos con ovación por la alta calidad de sus composiciones. Sin embargo, por un deterioro de su salud Chavier tuvo que regresar a Ponce en el 1893. Pero este quebranto no detuvo su deseo de componer, sino que continuó cosechando frutos a lo largo de su vida. En el año de 1904 ganó un diploma y una medalla de oro en la exposición de St. Louis por su colección de siete composiciones. De hecho, Chavier despuntó como crítico musical y colaboró con Le Courrier Musical, de París, El Día, de Ponce y El Mundo, de San Juan. Él murió el 23 de julio de 1942.
Finalmente, este hombre ilustre de Puerto Rico dejó como patrimonio cultural más de ochenta obras para piano y para conjunto de cámara. Él escribió numerosos artículos acerca de la música y compuso para diferentes artistas locales. Cabe señalar que, Arístides Chavier es reconocido en otros países como un pilar en la música y en la composición. Por lo tanto, es importante que nosotros como puertorriqueños reconozcamos la labor y los logros de éste gran hombre puertorriqueño y que cuando nos pregunten quién fue él sepamos responder con orgullo su aportación patria.


Referencias: http://www.icp.gobierno.pr/calendario/memorias/sept04_memoria.htm